ENTREVISTA CON EL AUTOR.

Mi padre, yo, mi primo Jośe, mi hermana Ana y Sergio, mi hermano mayor. Las mulas Roja y Española.






















Bueno, os dejo hoy con una entrevista para la radio Universitaria de Huelva, con Rafa Núñez y Alejandro en el control lingüístico del entrevistado y de los mandos. En ella hablo de las cosas de la poesía y hablo también, pero nada bien, de Juan Ramón, el poeta acaso más sobrevalorado de la lengua española. Sé que mis palabras mosquearán al amplio séquito junrramoniano, pero qué se le va a hacer, uno siempre dice lo que piensa y lo que uno piensa a veces entra en colisión con el pensamiento de y la razón de los demás y con el sentir general. Por eso es opinión. Cuando todos piensan lo mismo, sólo es posible hablar de alienación, tema del que, por cierto, también llega a tratar esta entrevista que creo divertida y, bueno, no sé si interesante.



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Os dejo con el poema que leí al final de la entrevista, junto a otros del mismo ciclo:

 


Ya he sido yo.
Ahora quiero ser otro.
Estos campos que miro, este río
que son otros cada vez
para ser siempre los mismos.

CIELO ENCENDIDO

Entonces me alzaba al escuchar
el sonido de unos pasos sobre el pasto,
o el lejano ladrido de un perro.
Cualquier cosa me encendía,
cualquier cosa me cegaba.
Ahora espero que al despertar
me sorprenda el silencio del humo
o la palidez de la escarcha al pie de los castaños.
No me conmueven ya
ni los ríos tumultuosos ni los remotos países
donde las mujeres bailan hasta el alba,
sino la sencillez de un cielo rielado de nubes
el vuelo de la alondra de regreso a su nido,
o la franca alegría de un hombre
cuando ligero camina a sus asuntos.

Para vosotros el placer de las estrellas fugaces.
Dejadme aquí, frente al cielo encendido.




PECES

Ya la luna ha salido
sobre las copas de los cedros.
En las pulidas aguas del estanque,
una y otra vez, se arquean los peces.
Sus cuerpos cintilan un instante
besados por la luna,
antes de hundirse definitivamente bajo el agua.


[ME ALCÉ]

Me alcé cuando la hora era cumplida.
Nadie me vio.
Estuve con ellos, en ellos
porque alguien dijo que mis palabras podrían confortarlos.
Pero no, qué podía yo decirles
si ya en ellos volaba el pájaro de las albercas, el olor de la hierba,
el humus de la noche.
Cansado, volví al camino, anduve campo a través
hasta que llegué al río.
Quizás nadie advirtió mi ausencia.
No importa. Lo que ellos vinieron a oír de mí,
ellos ya lo sabían.







RIOS, ESPEJOS, HOMBRES

Tantos ríos, tantos espejos, tantos hombres...

*

Otros he sido,
ahora quisiera ser yo:
este charco donde me miro,
este río que siempre corre siendo otro
para seguir siendo el mismo.


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